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El arte de girar hacia lo sagrado: los Derviches Giróvagos de Estambul traen su mística ceremonia al Teatro Santander

  • hace 2 horas
  • 2 Min. de lectura

Desde el siglo XIII, hay hombres y mujeres que giran sobre sí mismos para acercarse a lo divino. Los ojos entrecerrados, los brazos extendidos, la túnica blanca dibuja un espiral en el aire mientras música tradicional turca acompaña el movimiento. No están bailando. Están rezando.


El próximo 6 de junio, el Teatro Santander abre sus puertas a uno de los rituales espirituales más antiguos y visualmente poderosos del mundo: los Istanbul Whirling Dervishes, los Derviches Giróvagos de Estambul, llegan a Colombia para ofrecer una experiencia que nos traslada a una tradición mística oriental. 



Una tradición nacida de la poesía

El sufismo, la dimensión mística del Islam, es una búsqueda del contacto directo con lo divino a través de la depuración interior. Dentro de esa tradición, la Orden Mevlevi, fundada en Konya, Turquía, encontró en el movimiento y la música su forma de oración más característica.


Su inspiración fue Jalāl ad-Dīn Rūmī, el poeta y místico persa conocido como Mevlana, cuya obra sigue siendo una de las más leídas en el mundo. Rumi vivió una espiritualidad basada en el amor divino, la música y la poesía. Fueron sus seguidores quienes, tras su muerte en 1273, formalizaron esa búsqueda en la ceremonia del Sema, el ritual del giro, que sus herederos practican hasta hoy.


En 2005, la UNESCO reconoció el Sema Mevlevi como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por expresar, a través de su cuerpo, su conocimiento y relación con lo sagrado, como una ceremonia que merece preservarse.


© William Beaucardet_Philharmonie de Paris
© William Beaucardet_Philharmonie de Paris

Un acto sagrado en escena 

La ceremonia abre con el mutrip, el conjunto instrumental que entona música clásica turca en vivo y que traerá a los mejores músicos del país. Su voz principal es el ney, una flauta de caña cuyo sonido no busca entretener sino preparar: llevar la atención hacia adentro.


Los derviches entran cubiertos con una capa negra que representa el ego y la muerte, así como con el sikke, el gorro cónico que simboliza la lápida de los malos hábitos. Al comenzar el giro, la capa cae y aparece el blanco: renacimiento. Los brazos se abren: la palma derecha al cielo para recibir lo divino, la izquierda a la tierra para entregarlo.

El giro, según la tradición, reproduce la mecánica del universo. Cada derviche gira sobre su eje mientras orbita el espacio circular del Semahane, que representa el cosmos. La ceremonia cierra con la recitación de la Fatiha.


¿Por qué verla en Bucaramanga? 

Ver a los Istanbul Whirling Dervishes en Bucaramanga es la posibilidad de presenciar una tradición espiritual de más de 700 años que se traduce a través del arte. El Sema es una experiencia contemplativa que permite acercarse a una de las expresiones culturales más importantes del sufismo y de la tradición turca.


Además, permite acercarse a una tradición que, desde el arte y el cuerpo, sigue explorando preguntas profundamente humanas sobre cómo habitar el silencio, cómo encontrar sentido en medio del ruido, cómo conectar con lo sagrado a través del arte y del cuerpo. 



 
 
 

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