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# IMAGINARIOS COLECTIVOS 2020

Actualizado: ago 3

El Teatro Santander fue concebido por el arquitecto francés George Carpentier entre 1928 y 1932 en medio de dos guerras mundiales y una de las primeras grandes crisis financieras del planeta conocida como la Gran Depresión de 1929.


Años más tarde, en 1953, parte del éxito de los libros escritos por su hijo, Alejo Carpentier, se debió quizás a que su contenido era el resultado de la combinación entre la verdad histórica y la ilusión de olvidar los hechos para dar figura humana a los mitos, tan presentes en América Latina.


El escritor cubano nacido en Suiza y desaparecido hace 40 años, fue el primero en definir conceptualmente lo Real Maravilloso y convertirlo en una nueva categoría literaria y una guía impresionante para redescubrir los encantos del ser americano. Era el hombre que recomendaba buscar el comienzo de todo y que escribió: Por ello, agobiado de penas y de tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el reino de este mundo”.


No sería extraño que algunos de los asistentes al Teatro -en todos estos años- hayan sido justamente estos hombres latinoamericanos, por una parte alentados por ver la representación del amor, las pasiones humanas y los héroes pero también agobiados en lo real por catástrofes y desgracias sucesivas personales y colectivas.


El filósofo francés Edgar Morin llamó en 1960: Imaginarios Colectivos al conjunto de mitos y símbolos que en cada momento, funcionan como “mentesocial colectiva. Afirmaba que la imaginación colectiva examina la naturaleza del espíritu creador de las sociedades que se deleitan en la invención. También analizaba de qué forma los núcleos culturales de las sociedades creativas energizan y animan a los sistemas económicos, sociales y políticos.


Nosotros que habitamos el Teatro imaginado y descrito por el escritor, y trabajamos inmersos en las experiencias descritas por el filósofo, hacemos parte de los que estamos convencidos de que el arte es el gran estimulante de la vida. Quizás por esto, y con paciencia, somos testigos de cómo desde el principio, este espacio nos ha enseñado a permanecer en medio del cambio.


Trás los designios de hombres e instituciones que se alinearon en las voluntades de sus artistas para protegerlo con el fin de conservarlo de todo daño, el Teatro Santander fue nombrado en 2007 Bien de interés cultural de la ciudad, lo que le permitió quedar protegido por las leyes que aseguran que no podrá ser demolido, nuevamente destruido o removido sin la autorización del Municipio.


Después de años de trabajo de diferentes entidades, encabezadas por la Fundación Teatro Santander y la Alcaldía de Bucaramanga, se definió una línea de inversión en cultura que desarrolló no sólo la adecuación y reapertura de la sala principal sino todo un equipo humano que desarrolló contenidos pensados para la comunidad a través de una programación de calidad. Esta inversión en la política pública cultural incluyó también la estructuración y participación activa del proyecto EMA: Escuela Municipal de Artes, en consonancia con la remodelación general de otro símbolo de la cultura bumanguesa: la Biblioteca Gabriel Turbay, entre muchas otras acciones culturales de alto impacto.

Hoy cuando celebramos un año de acompañar al Teatro en esta nueva vida, estamos convencidos de que esta primera etapa de recuperación que se cumplió de la mano del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga, las empresas privadas comprometidas y el público asistente, generó un aporte valioso a la cultura de la región y de la nación. Al final de la temporada comprobamos que su reputación comenzaba de nuevo a resonar a nivel nacional como valuarte de actividades artísticas de toda una región.


Teniendo todo esto en mente, trabajamos con dedicación en una programación 2020 con la que queríamos seguir acompañándolos y sorprendiendolos, trayendo a la ciudad lo mejor de las artes escénicas y la música y generando un diálogo con las nuevas generaciones de artistas locales.


Sin embargo, ante las difíciles circunstancias actuales, y actuando bajo el sentido de compromiso social, acatamos las directrices impartidas por el Gobierno Nacional y asumimos el reto de re-pensar nuestro rol, estrategia y contenidos en función de los nuevos medios con los que podremos llegar a nuestro público.


Como muchas otras entidades, nos enfrentamos a un análisis acerca de la vigencia de nuestro discurso y nuestro rol en la sociedad. El horizonte pareciera de nuevo borroso para el Teatro, pero esta vez, no estamos solos. Alrededor del mundo la mayoría de instituciones culturales sufren frente a las restricciones de movilidad, pero también se re-crean e innovadoras intentan transformarse para persistir con la necesidad de establecer redes de cooperación y proponer un pensamiento crítico del mundo desde las artes.


Algunos de los gobiernos incluso han incluido a la cultura como bien de primera necesidad. ¡Y con cuanta razón!

¿No es acaso el arte la intención máxima de una sociedad civilizada?


Parece entonces que debemos replantear de nuevo la forma de apoyar a nuestros artistas sin dejar de ser coherentes con nuestro entorno. Que debemos demostrarlo con una presencia activa -acorde a nuestros designios e intereses culturales. Que no debemos limitarnos a entretener a nuestros visitantes -virtuales o reales- sino que debemos intensificar esa presencia crítica para alimentar el espíritu con esperanza, desde una experiencia artística enriquecedora para la sociedad.


Esta es quizás una aproximación al mensaje que quiere develar la metáfora de las ruinas que ustedes han podido observar desde hace un año en la entrada del Teatro. En los restos de esta arquitectura se encuentra la idea primigenia albergada por su continuación. El gesto de preservar la memoria de las ruinas sugiere el aprendizaje necesario para superar en pie la adversidad.

En cumplimiento con las líneas de desarrollo económico y bienestar social que permitan mitigar los efectos adversos derivados del estado de emergencia económica y social generado por la pandemia COVID-19, se plantean para este 2020, una serie de programas culturales que nos permitan tener una expansión a otros formatos. El reto será desarrollar una nueva concepción del espacio escénico -dentro de las oportunidades que brinda la virtualidad y los hogares- que estimule la creación, y que continúe potencializando el posicionamiento del Teatro como referente nacional de un proyecto cultural presente en el imaginario nacional por cerca de un siglo.

A través del proceso de reconstrucción que llamamos Lo Real Maravilloso -en homenaje a Carpentier- vamos a adelantar una investigación histórica, proceso de reconstitución de recuerdos y vivencias de seguidores y video histórico del Teatro. Todo esto sumando acciones de recuperación de la memoria del Teatro y otros espacios escénicos de la ciudad, acordes a la naturaleza de la entidad como bien de interés cultural.

Decididos a exaltar la memoria, ofrecemos un nuevo programa encaminado a la recuperación de ritmos populares y archivos únicos que atesoran la riqueza sonora de una sociedad con la serie de conciertos: Encuentros Musicales. Entre otras dará cuenta de procesos de indagación, en una especie de arqueología musical y recreación del mito que se esconde en la relación de la Cumbia y la forma por la cual Bucaramanga integró este género originalmente folklórico con un proceso urbano del que resultó un espacio de transformación e inclusión social a través de la danza y el coleccionismo. Se adelantará un proceso de investigación y diseño del proyecto.

Así mismo seguiremos proporcionando contenidos que acerquen a la comunidad a los ritmos y músicas tradicionales a través de la difusión de la serie de conciertos: Franja Suena Chicamocha. Esta serie que inició con la reapertura del Teatro, es ya un referente de difusión virtual en los canales del Teatro.

El futuro de los niños es siempre hoy. Seguiremos focalizando esfuerzos en la formación de nuevos públicos a través del proyecto Bambalina: Miscelánea Teatral, acercando las nuevas generaciones a las artes escénicas y al patrimonio, así como llevando mensajes de sana convivencia familiar, bienestar social y desarrollo de la creatividad en estos tiempos, a través de productos literarios y elementos infográficos de calidad.

Lo mismo ocurrirá con el proyecto de acercamiento a las Músicas Clásicas y Contemporáneas, donde presentaremos una estrategia de aproximación a su importancia por medio de información interactiva pensada en el contexto local para su mejor entendimiento y disfrute.

El Teatro Santander quiere apoyar la realización de un Homenaje en la memoria del maestro Blas Emilio Atehortúa. Para esto hemos invitado a diferentes instituciones a nivel nacional e internacional para dialogar entorno al proceso de investigación, recuperación, clasificación y difusión activa del archivo del maestro y generar una serie de concursos en su honor. Perseveramos en la idea de poderle dedicar una serie de conciertos tan pronto sea posible, ordenando y analizando su enorme legado junto a orquestas de toda Colombia que se han mostrado receptivas a participar de esta serie tan pronto se reactive la temporada de conciertos.

Todo esto paralelo al fomento intenso de las artes vivas a través de Becas de Creación para el Desarrollo de obras escénicas, la investigación para futuras propuestas artísticas en el Diseño de Producciones propias del Teatro Santander, la circulación de productos artísticos derivados, y el programa A Contraluz, dedicado a la profesionalización técnica de los agentes del sector a través del diseño de un programa de estudios y de asesoría personalizada en riders técnicos para artistas.

Por último enfatizamos en que la vida no puede limitarse a la sobrevivencia, la vida es la cultura y la forma en que habitamos el territorio. Es la manera de ser, de hacer y de crear en el arte. La narración de las historias se sustenta en la vivencia de manifestaciones artísticas en los hogares. Estamos convencidos de que en situación de aislamiento obligatorio debemos reforzar las ideas de estabilidad e inteligencia emocional, proyección de la realidad, estimulación de la creatividad, mejoramiento de la comunicación, construcción del ser y la personalidad, respeto por el otro, tolerancia a la diferencia, convivencia familiar, reflexión sobre la igualdad del género en el hogar, entre otros.

#TuVidaNecesitaMásTeatro


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El Teatro Santander se convertirá en el principal centro de promoción, formación y presentación de espectáculos, actos artísticos, dramáticos y musicales del oriente colombiano.

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